1 Int Ext Tren Madrugada
Completamente en silencio. Pasan los edificios hacia la izquierda enmarcados por un par de puertas abiertas. La cámara gira descubriendo un vagón vacío hasta dar en el lado contrario con Santiago (16). S encuentra sentado en el suelo recostado sobre otra puerta peligrosamente abierta, el paisaje se quema detrás de él. Se come un Sugus y tira el papel hacia las vías, cae arrastrado por el aire sobre las rocas, se pierde en el atrás.
Se escucha desde lejos cómo se van cerrando las puertas; el encargado le dice algo ininteligible, Santiago se levanta y se va.
2 Int Tren Madrugada
El sonido del tren es perceptible en todo momento pero no molesto. La mano de Santiago comienza a rascar una suciedad sobre el vidrio, se cansa, busca en su bolsillo, saca varias basuritas y su último Sugus; Santiago lo desenvuelve y se lo come lentamente mientras mira por la ventanilla, concentrado, pensante, ansioso; detrás de él se ve parcialmente y de modo borroso a alguien. El sonido se empieza a transformar en algo como de ensoñación, pierde fuerza hasta darle pie a Valentina (14-16), que se acerca y le habla al oído:
Valentina (susurrando):
La obra estaba terrible, se cuenta el final en el primer acto, y obviamente pierde el chiste.
Santiago se sorprende un poco, le alegra la visita y la voltea a ver con cariño y ternura, inclusive con un poco de nostalgia. Luego Valentina da la vuelta desde donde estaba y se acomoda junto a él.
Valentina (cont):
Es como sembrar una flor marchita, ¿No?
Valentina le acaricia una mejilla, Santiago la ignora; ella comienza a juguetear inocente y coqueta mientras dice:
:
Valentina (cont):
Además por ahí dicen que el espectador tiene que llenar el ataúd con su propio muerto…
¿Y si no tiene ninguno, y si no entiende?
¡Estaba terrible!
Le cae una lágrima por la mejilla, la deja caer en silencio. El sonido del tren se mantiene con la misma calidad de ensoñación pero aumentará su volumen poco a poco. Valentina le toma el rostro con ambas manos y le un beso sobre la lágrima; Santiago que miraba hacia abajo levanta la mirada y sonríe tímidamente. El tren frena chirriante, luego resopla el final del recorrido.
3 Ext Tren Día
Se detiene el tren, baja Santiago con su pesada mochila en la mano, espera unos segundos, se la acomoda al hombro, y finalmente comienza a caminar sin que nadie le siga.
4 Ext Ciudad Dia
Santiago camina a paso firme, mira las calles reconociéndolas, recordándolas, triste pero certero, de pronto se detiene, tomándose su tiempo:
Entra a un kiosco en una esquina, compra rápido y sale llenándose los pantalones para después comerse otro Sugus.
Cruza la calle y sigue. Camina hasta llegar a un letrero: “Av. 61 y 36” ahí se detiene y comienza a caminar más lento, más dubitativo.
Atraviesa una gran plaza con el mismo andar, al fondo se encuentra un “Cabildo”, en medio se encuentra un vendedor de globos y juguetes infantiles (al que pasa de largo); conforme se acerca se ven los escalones de la Catedral, pero él sigue en otra dirección; de nuevo se detiene por completo, regresa a las escaleras y se sienta.
Se queda sentado unos segundos, luego respira y en automático comienza a sacar su Cocacola recién comprada y su Jorgito; los consume sin prestarles atención, primero simplemente desconcentrado y luego viendo a:
Una apresurada madre con su niño van cruzando la plaza, el niño lloriquea por un globo y se lo compran con prisa, unos metros por delante se le escapa; la madre da media vuelta a ver qué pasó y luego sigue llevando al niño del brazo, él aún sin llorar, ve como su globo se pierde en el cielo.
Santiago se termina su aperitivo, pero sigue insatisfecho, se encuentra cada vez más nervioso,mirando continuamente hacia un lado*; al terminar respira hondo y se levanta, quedándole la Catedral como marco: mira de nuevo* el lugar a dónde se dirige.
// ¿Corte por correspondencia de mirada? //
5 Ext Construcción deteriorada Dia
Una construcción deteriorada, y alguna vez imponente, espera a Santiago que camina valiente y decidido, toca el timbre y se da la vuelta, nadie responde, por lo que vuelve a tocar insistentemente; de golpe se abre la puerta y sale alguien. Cruzan un par de palabras que no se escuchan, es obvio que no está la persona buscada; el desconocido se muestra malhumorado e ignorante, Le cierra la puerta en la cara.
Santiago queda anonadado, no tenía contemplada esta posibilidad, se da media vuelta muy lentamente mientras se desmorona su ánimo. Los ojos abiertos con la mirada perdida sobre la plaza, suspira, gira, y continua con su camino.
6 Ext Frontera de la Ciudad Dia
Camina frontalmente por una calle concurrida: mirada baja, derrotado
Tras girar en una esquina cruza la calle y encuentra en un charco una especie de plástico deteriorado, lo recoge y sigue hasta llegar a lo que parece ser un parque, entra.
De espaldas sigue derecho por en medio de un pasillo techado de árboles, se dirige hacia el fondo sin deambular, hombros caídos y mirada gacha.
7 Ext Muelle Tarde
La playa a lo lejos, un largo horizonte de sólo agua y cielo, un par de barcos estacionados y finalmente Ernesto (48), pescador, lanzando al agua su anzuelo, mientras fija la caña en el suelo pasa Santiago y se acomoda entre las rocas.
Santiago se queda mirando unos segundos el horizonte, luego regresa la atención a sus manos, trae un papalote medio destruido y lo está resucitando.
La caña pica. El pescador la toma y comienza a hacerse del pescado. Mientras gira el carrete, comienza a hablarle a Santiago sin verle:
Ernesto:
Una mujer atravesaba desnuda el escenario…
Yo me tiraba una cubetada de agua fría, y…
(Mientras:) Ernesto consigue sacarlo del agua con trabajo y cuidado; le quita el gancho de la boca. Voltea hacia Santiago súbitamente:
Ernesto (cont):
Tú! finalmente decías: “A mi también me gustaría poder volar.”
Ernesto se espera dos segundos viendo a Santiago fijamente a los ojos, luego mata al pez azotándolo muy violentamente contra una piedra.
Se lo da.
8 Ext Playa Tarde
Santiago baja del muelle entre las rocas, trae los trozos del papalote en la mano, una vez abajo se queda de pie, terminando de componerlo; ata el hilo al entrecruce de los mástiles, sonríe mira el viento.
Se estira su mano hacia atrás mientras comienza a trotar.
Su sombra lo persigue mientras cambia el trote por carrera.
Comienzan el sprint. Pies fugaces sobre arena. Abre los ojos deteniéndose y girándose para verlo volar. El papalote tira muchísimo hilo fuertemente del carrete. Sus ojos ven ansiosos.
Lo vuela alto, muy alto, se pierde de lo alto y lejano que esta. Es maravilloso, el aire pesa y levanta el juguete, se hace maleable y potente, de pronto el aire es; la playa, el muelle, el atardecer y las gaviotas... toda una coreografía.
Se vuelve demasiado, rompe el hilo y se va el papalote.
El papalote esta en el mar, hundiéndose lentamente.